
Escuchar a Juan Michelli en una farsa de nota entrevistando al mismo Bonelli para pegarle a la inescrupulosa Cristina y defendiendo a Clarín, dio asco. Lorena Maciel dijo con tono autosuficiente "nosotros somos empleados del grupo pero nunca nos mandaron a la plaza a pegarle a ciudadanos pacíficos que se quieren expresar". Increíble ¿no?. Mientras todo esto acontecía, TN mostraba al aire las imágenes del acto de la Presidenta en Bernal donde se veían carteles que le pegaban al propio canal y a Clarín en general. Se daba a entender que toda esta operación del gobierno tenía un hilo conductor; ir en contra de la Libertad de Prensa.
Otros periodístas que trabajaron para el holding, aunque fueron echados como perros y esperan algún día volver a ser tomados en cuenta, defendieron a rajatabla a los muchachos del clarinete. Tal es el caso de Magdalena Ruiz Guiñazú, quien parece haber olvidado que una mañana, de no hace mucho tiempo y cuando ya se encontraba desterrada de su segundo hogar, dijo por el aire de Continental "yo no entiendo como el diario Clarín se ha transformado en un burdo vocero del gobierno".
Por Del Plata, el más conocido jubilado del grupo, Cesar Masetti, decía junto a su columnista, el Gato Silvestre, que era impresionante la cantidad de mails de apoyo que habían recibido desde los Estados Unidos, claro!, de acá, ni el loro.
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