
Esa parece ser la frase que signa el acuerdo entre el expresidente
Kirchner y
Roberto Lavagna. Según resuena en los pasillos del poder, la creatividad de
Néstor como
Ministro de Economía en las sombras se agotó. Hacía falta un técnico con muchos contactos en los organismos financieros internacionales que maneje la situación desde otro lugar, y ahí estaba el hombre, a la buena de
Dios.
Lupin ha demostrado no ser tonto y en su momento escuchó los sabios consejos de su amigo
Domingo Cavallo para llevar al exterior los fondos de
Santa Cruz. Hoy le pone la oreja al hombre que supo rescatar
Duhalde desde las sombras, y en momentos de crisis.
Lousteau y
Cristina seguirán su papel de recibidores de las visitas oficiales y no tanto, mientras, la dupla que piloteó el comienzo del gobierno anterior, seguirá con las riendas de éste, que es nada más y nada menos, que el mismo.
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