
Es necesario recordarle a Scioli que la provincia no es moco de pavo y que los K, lo que menos tienen, es algún pelo de sonzos. No será gratis el lugar adonde lo dejaron llegar. Néstor y Cristina saben muy bien que la mayor provincia argentina es como una lancha para Daniel (como lo llama ahora la presidenta), claro, como una lancha que puede darse vuelta y cortarte el brazo que le queda en cualquier momento. Recordemos cuando el ex presidente, con su mejor carita de tonto le cortó las piernas en la Secretaría de Turismo. El poder K no perdona. Daniel Scioli se llevó bien con el Carlo, con los Saá y con Duhalde también, pero debe recordar que Lupín con paciencia se cargó a los tres y todavía no tiene quien le toque el culito, hablando mal y pronto.
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