
El kirchnerismo ha montado una campaña presidencial realmente excelente. Eso nadie puede negarlo. Casi sin necesitarlo el grupo de cerebros que coordina la propaganda gubernamental diseño desde spots televisivos inmejorables, con protagonistas e historias que ponen la piel de gallina, hasta actos de la
Presidenta donde se inauguró desde
Atucha II hasta la
Televisión Digital Terrestre. De todos modos, nada le suma más puntos a
Cristina Fernández sobre la clase media porteña que una peleíta e intercambio de frases con el líder camionero
Hugo Moyano. En la previa a las primarias del
14 de agosto ocurrió lo mismo ¿
se acuerdan?. ¿Cómo puede ser que ahora se repita la misma historia?: los
Gordos merodeando, los entuertos internos en la
CGT, las reuniones "secretas".
Lescano con su circo
antiMoyano no hace más que hacer campaña por la
Jefa de Estado, no nos jodan!!. Además, si vamos a cambiar al
"Negro" por
Lescano y sus gorditos, estamos en el horno de la historia. Eso no se lo puede creer nadie, los kirchneristas pueden ser muchas cosas, menos boludos. Ante la falta de temas y los números cantados de las elecciones nacionales los mediocres periodistas argentinos no hacen otra cosa que hacer campaña en favor del gobierno gastando ríos de tinta y horas de televisión y radio para divagar sobre la teórica salida del camionero, algo imposible, por lo menos en los próximos cuatro años. Ayer en el cierre de campaña del oficialismo, el periodismo vernáculo lo único que tenía para destacar, fuera del evento en sí, era la presencia de
"Hugo" junto a
De Vido,
Hebe, Carlotto, etc, etc. El armado variopinto que
Néstor dejó y que sostiene la estructura central del poder
K. En el fondo
CFK,
Moyano y los geniales publicistas gubernamentales se ríen de toda esta puesta en escena y celebran no tener que poner un peso en hacer campaña con la circulación de versiones estúpidas que el rejuntado de columnistas, conductores, movileros y sanateros varios, repiten hasta el hartazgo.
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