
Es así nomas, a cada poder concentrado le nace su
Magnetto. Por lo menos así lo dejó entrever el
Secretario de Comunicación Pública,
Juan Manuel Abal Medina, quien en el transcurso de la descarada e inverosímil detención del delegado del
Sarmiento,
Rubén Sobrero, impulsada por el impresentable
Anibal,
dio la orden de no publicar absolutamente nada que tuviera que ver con el caso en la agencia oficial de noticias Télam. Quien lo mandó al frente fue el propio director del medio,
Martín García, que al parecer no estaba muy de acuerdo con la estúpida decisión. Los trabajadores de la empresa también pusieron el grito en el cielo, y fue por esta avanzada y la de centenares de manifestantes que fueron a pedir la libertad del dirigente a
Plaza de Mayo, que
Abal Medina tuvo que dar marcha atrás.
Juancito era un tipo en el que teníamos depositadas esperanzas, al menos su pasado histórico podía dejar entrever esa posibilidad, sin embargo parece que prefiere jugarlas de
Stalin. Cuando ingresó en el cargo creímos que tal vez empezaba la debacle del explotador de
Trabajadores de Prensa,
Sergio Bartolomé Szpolski, sin embargo fue todo lo contrario, a sus abusos contra compañeros de
CN23, de
Radio América y sus innumerables diarios y revistas, se sumó
un nuevo diario deportivo que irá a competir con Olé, más choreo todavía!. Con el terrorista mediático,
Daniel Maldad, ocurrió otro tanto. Más allá de
la novela del helicóptero, los tiros y las antenas,
Hadad es uno de los "empresarios de medios" que más guita recibe de las arcas de la publicidad estatal, sí!, esa que pagamos todos para que este explotador nos regale el permanente discurso de los fachos más bizarros de la historia de la TV argentina:
Feinmann, Doman, González Oro, Longobardi, Plager, etc, etc. El temor que
Juan Manuel demuestra con el
"Presidente" del
Grupo Infobae", sumada a sus "insólitas" directivas, nos deja bien en claro que su
tío no las aprobaría ni por casualidad. ¿Por qué será que estos tipos tienen la posibilidad de llegar al poder, de hacer historia, de cambiar un estado de cosas que está mal y sin embargo prefieren enlodarse en mezquindades absurdas y operaciones de cotillón en connivencia con personajes siniestros como el
Jefe de Gabinete?. Parece que la buena madera, a veces falla.
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