
La
dormida de Cristina Fernández a los acreditados en
Casa de Gobierno con aquel cambio físico de la
Sala de Prensa quizás haya sido el detonante para la actual crisis que atraviesa el
Circulo de Periodistas de la
Rosada. Hace unos días, el legendario
"Turco" Gustavo Abu Arab (hoy movilero de
Radio del Plata) dio las hurras y renunció al cargo que lo tenía al frente de la entidad. En otros tiempos la cosas fueron color de "rosa" pero hoy todo ha cambiado. En
esta nota de junio de 2009 se remarca aquella promesa de la
Presidenta que decía que la
Sala no sería cambiada de lugar, luego vino la traición monitoreada por el petulante
"Corcho" Scoccimarro, ese tipo que parece una suerte de
Citizen Kane (pero del subdesarrollo), que hace sus apariciones adelantado siempre por un séquito de chupaculos que vienen anunciándolo como si se tratara de
Herodes Antipas. Volviendo al tema, en su paso por la institución,
Arab se cansó de defender la posición que los cronistas tenían en el centro neurálgico del poder y luchó insistentemente para defenderla. La hegemonía
K, y algunos cumpas admiradores de
Judas "El Iscariote", le jugaron en contra. Así y todo el traslado se hizo igual a un ignoto lugar del tercer piso, al que los más jóvenes, quizás por falta de experiencia, recibieron eufóricos. Sin embargo el
Turco les habló, les dijo que esta era la última avanzada para que los periodistas acreditados fueran dejados fuera de combate. Para entender este embrollo que
muchas veces se criticó, hay que decir que desde la asunción de
Néstor Kirchner, en
Gobierno se terminaron los
Off the Record, el trato con los funcionarios, y cualquier tipo de cercanía de la prensa con los "poderosos", a los que el pueblo les paga el sueldo. Acompañado sólo por un par de colegas de los más viejos,
Abu Arab emprendió su último combate en el frente y logró que la
Sala volviera a su sitio original. Muchos "imberbes", diría el
General, lo cuestionaron; quizás algún día entiendan lo que pasó realmente, por ahora eso está lejos. Sumado a todo esto, las tensiones generadas por
los Estrellados del lugar, caso
Mariano "Saguier" Obarrio, terminaron por hacer que el vaso se rebalsara. El exégeta de
Bartolomé Mitre jugó erróneamente en
aquél enfrentamiento con Randazzo en donde además nunca tuvo razón. Luego, para rematarla, salió a victimizarse en los programas de su tocayo
Grondona,
Moráles Solá,
TNbaum, Castro, Szloto y otros gorilas más, metiendo además, y en su misma bolsa, al resto de los compañeros del
Círculo. Hubo muchos que no compartieron esa opereta pedorra que fue administrada por su patronal. Al kirchnerismo se le pueden criticar miles de cosas, y vaya si nosotros lo hacemos, pero no somos necios y en ese caso
Obarrio y
La Nación mintieron, esa es la verdad. Uno de los que no adhirió a ese bochorno fue precisamente el
Turco. Es por eso que hoy entendemos su alejamiento aunque no lo compartamos, porque tal vez, de aquí en adelante sólo nos queden los
Obarrios para "representarnos", y encima, sin nuestra autorización. Eso sería terrible. Llegaría así el fin de nuestra labor objetiva que es informar, ser respetados y no engañar al público. Saludos
Turco! y esperemos que la sigas peleando igual con tus compañeros siempre.
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