
Desde este blog ya quedó claro que objetamos taxativamente la manera de hacer oposición del
Peronismo Federal de
Duhalde, la
Coalición Psíquica de
Carrió, el
PRO de
Macri, y el "radicalismo" de
Alfonsín-De Narváez. La idea de estas decadentes fuerzas es arrasar con todo. En cada reportaje los candidatos y dirigentes de los nombrados partidos parecen regocijarse con la esperanza de que en poco tiempo más haya un nuevo
2001. Les encanta predecir catástrofes, apocalipsis y tragedias que sólo van a perjudicar a los que menos tienen, como ocurre siempre. Sus mezquindades, frustraciones y ansias de poder los lleva a terminar por ser una oposición insustancial, llena de avaricia, de egoísmo y de rencor. Ahí están las
Patricia Bullrich, las
Giudici, los
Amadeo, los
Pinedo, los
Morales, los
Sanz y otros impresentables, como el cada vez más gorilizado
Ricardo Gil Lavedra. De este
"Grupón", está claro que no va a salir nada bueno, por eso no está mal que por sus propias falencias el kirchnerimo les pegue permanentemente donde más les duele: en su ineptitud y mediocridad. El error está en querer poner en esa misma bolsa a las fuerzas políticas, que más allá de sus limitaciones y estúpidas divisiones internas, van por un estadío superador al cristinismo. Nos referimos al
Proyecto Sur, al
Frente de Izquierda y al
Frente Amplio Progresista. De estos tres, el que más posibilidades tiene es el
FAP, que tiene a dos conservadores como candidatos (
Binner y
Morandini) pero lleva en sus filas a cuadros interesantes como
Víctor de Gennaro y
Victoria Donda. El dispositivo de medios paraoficiales con sus dirigentes haciendo de columnistas castiga permanentemente a
Pino Solanas, sin embargo en la
Ciudad, ha sido su movimiento el único que intentó ponerle frenos al macrismo. El kirchnerato porteño siempre votó a favor de sus locuras y basta leer las votaciones de los últimos cuatro años para entender a que juegan
Mauricio y
Cristina. Ayer, el maltratador de colegas
Trabajadores de Prensa,
Eduardo Anguita, hizo su periplo "combativo" por
6,7,8 y luego por su propio ciclo por el canal de su jefe
Szpolski, a quien no hace mucho tiempo criticaba con dureza ¿
se acuerdan?. Con traje a la
Bernardo Neustadt y actuando de
Rupert Murdoch (pero
de
Sierra Maestra), el director de
Miradas al Turf castigó crudamente al malísimo actor
Mike Amigorena por su recule en
"El Pacto". Primero lo hizo en el programa de
Gvirtz y más tarde en
CN23 con un sacadísimo
Raúl Rizzo, excelente actor pero que debe dejar esas apreciaciones (con las que concordamos ¡ojo!!) para la mesa de un café, o para hablarlas en privado con los imputados, no para defenestrar a sus colegas en cámara. Para rematar, el propio
Anguita, en conjunción con la cada vez más soberbia,
Juliana Di Tulio (pensar que nos caía tan bien cuando era humilde...), apalearon sin piedad al diputado del
GEN-FAP, Gerardo Millman. La discusión giró en torno a
Clarín y al concepto de
Monopolio. Para el legislador, el
Grupo no es tal ya que existen otros medios que lo contradicen. Para el dúo oficialista el único
Monopolio es el de "El gran diario argentino". La verdad, que ni
Millman se animó a decir, es que en realidad esto es un oligopolio de medios.
Clarín-La Nación-Perfil (y otros), por un lado, y medios oficiales y paraoficiales por el otro. Empresas solventadas por el gobierno con nuestros fondos y que administran figuras siniestras como
Szpolski-Moneta-Hadad, etc. El gobierno "nacional y popular"
más extraño del planeta, ¿no se da cuenta que estos stanilistas de cotillón les juegan en contra?
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