
Y como no podía ser de otra manera, el formoseño
Alfredo Scoccimarro fue nombrado para ocupar la
Secretaría de Comunicación de la Nación. Un cargo que le permitirá seguir manejando la multimillonaria pauta en publicidad oficial que hace que más de un "colega" caiga rendido a sus pies, como si
"Corcho" fuera algo así como una especie de
Sathya Sai Baba, pero del curro. El hombre en ciernes se crió en
Buenos Aires, en el barrio de
Belgrano, donde aún vive. Terminó el secundario en el colegio
Highland y estudió comunicación en la
Universidad del Salvador, como verán un tipo de pocos recursos consustanciado con la defensa de los trabajadores y del campo "nacional y popular". Del periodismo menemista pasó al poder casi sin escalas. Trabajó en la agencia de noticias
Reuters, luego se fue a
DyN y emprendió varios proyectos periodísticos antes de pasar al
Estado, convertirse en vocero de
Julio De Vido y, luego, del mismísimo
Néstor Carlos Kirchner.
Socccimarro es uno de los responsables de que los periodistas acreditados en
Casa de Gobierno se hayan transformado en vegetales a los que lo único que les queda por hacer es registrar los actos vernáculos de
Cristina cada vez que anuncia menudencias desde el
Salón de las Mujeres rodeada de aplaudidores consuetudinarios. No los dejan hacer una pregunta a la
Jefa de Estado, a algún
Ministro, ni siquiera a un funcionario de cuarta línea... no!!... nada!! Las vayas están a la orden del día y el corralito a la
Sala de Prensa es algo que recuerda al
"Ministerio de la Verdad" de
George Orwell en su genial novela
"1984" (lean por favor
acá de que les hablamos). Allí ya no hay periodistas sino un grupo de escribas que reproducen comunicados que el propio y nefasto
Corcho envía por alguno de sus ciervos, quienes le abren el paso cada vez que el "vocero" decide mover su gordo culo y aparecer ante "la prensa" para disfrutar como hasta los mercenarios opositores de por ejemplo,
La Nación o
Clarín, le lamen las botas para aumentar sus pautitas publicitarias en sus programitas de radio o del cable. La otra "opción" que les queda es tomar nota de las sanatas presidenciales y escribirlas, grabarlas o filmarlas. La escena es dantesca y produce nauseas y escozor.
Alfredito les ha hecho creer que por permitirles estar a unos metros de
Cristina y ver su helicóptero llegar y partir hacia o desde
Olivos, son periodistas que manejan información certera y que "participan" desde las entrañas del poder. La verdad, todo esto da mucha lástima. La última invención del scoccimarrismo fue intentar enviar la sala del gremio a un tercer piso al que se accede mediante un pulmotor. Algo increíble!!. Una sala lúgubre que da a unos ventanales de un salón de antaño desde donde se ve el culo del
Río de La Plata. Desde ese lugar hace unos días el
Corcho hizo su aparición, al mejor estilo
"Gran Hermano", anunciando los miembros del gabinete. Encima nos enteramos que
Randazzo se llama
Anibal y
Puricelli, Antonio... como verán, hablamos de un saláme importante que sólo pudo haberse convertido en mandamás de semejante secretaría en un país donde los periodistas somos mediocres, individualistas y rastreros.
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