
Todos conocen la obsesión que la presidenta tiene por todo lo relacionado con su imagen. Estéticamente la mandataria no descuida detalle alguno. Como ella misma contara en un reportaje hace varios años dejó el cigarrillo y cualquier práctica que fuera en desmedro de su salud. Cuando
Kirchner era jefe de estado,
Tamara Di Tella le envió a
Olivos un set completo de
Pilates para que la primera dama se mantuviera en forma. Actividad a la que
Cristina se sometió con absoluta dedicación. Sumado a eso siempre estuvieron presentes las caminatas y un obsesivo cuidado en materia alimenticia. Este
Notero tiene acceso a personal muy cercano a la presidenta que hace tiempo le comentó que la mujer más poderosa de la
Argentina ingiere pocos alimentos durante el día y cuando lo hace tienen que estar elaborados por el cocinero de la quinta presidencial. En las horas de trabajo y especialmente cuando está en
Casa de Gobierno su alimentación se reduce sólo a pequeñas bandejas con frutas tipo kiwi, ananá, pera, manzana, etc. El agua mineral
Nestlé es la única marca que acompaña esas colaciones. Uno de los problemas que tiene la esposa de
Néstor es que transpira de manera desmedida. En los actos que lleva a cabo cotidianamente, los primeros minutos de sus alocuciones son las que le procuran la mayor eliminación de líquidos debido a su ya conocido pánico escénico. Siempre es comentario de los periodistas la manera en que el sudor hace mella en su rostro. Otra particularidad es que
Cristina proteje la estética de sus piernas con medias finas que en ámbitos cerrados donde en verano hace más de 40 grados deben transformarse en un infierno. Los últimos anuncios en la residencia de
Olivos dejaron ver a una mujer agotada, bastante más flaca y con el desgaste clásico de cualquiera que se mueva en el principal estaño del poder en la república. Más allá de todas las especulaciones que se hagan al respecto el caso de
Fernández de Kirchner hizo recordar a muchos viejos periodistas de la Rosada aquel noviembre del '75 cuando
Isabel Martínez de Perón fue internada con un cuadro de astenia y anorexia grave. La viuda del
General sufría de náuseas, palpitaciones, ansiedad, deshidratación y un estado de angustia que le provocaba trastornos neurovegetativos . Pesaba sólo 41 kilos.
3 comentarios:
En estos casos en un país serio quien debería tomar la posta, institucionalmente hablando, es el vicepresidente. Acá "por suerte" lo tenemos al Kirchner, impresentable!!
Se imaginan a Cobos de Presidente!Mamaaa!!
Comparar a Isabel con Cristina me parece un poco desatinado. Un abrazo de Ariel
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