
De allí me dirigí con el vómito latente a la cámara alta. Asomado y desde uno de los palcos comencé a sentir claustrofobia. Debajo, parsimonioso y sereno, leía una hojas el ex presidente por siete días, Adolfo Rodriguez Saá. Desde una punta la ex primera dama, Hilda Chiche Duhalde, miraba todo con aires de superioridad mientras un séquito de ciervos le alcanzaba notas, mensajes y café. Con cara de pocos amigos, el ex menemista Pichetto departía con el ex grossista Daniel Filmus. La banca de Patillas estaba vacía, pero su repulsivo olor viciaba toda la sala. Con esa postal queda claro que en la Argentina no ha cambiado absolutamente nada...
2 comentarios:
Que triste...
Más que triste es perverso!!! Natu
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