
Como siempre, los estados nacionales o provinciales, por lo menos de esta parte del planeta, se siguen manejando con políticas represivas que recaen sobre todo aquel que pretenda avanzar contra o defenderse de algún poder establecido. Los discursos "populares" y las sanatas planfetarias quedan siempre para los actos de campaña y de demagogia, nada más. Ocurrió históricamente y sigue pasando como hace poco en
Santa Fé donde se asesinó a tres militantes del
Frente Darío Santillán por reclamar justicia, se repite con las violentas represiones que impulsó la gobernadora
Corpacci en
Catamarca por las marchas contra la megaminería contaminante y saqueadora. En este tema la cosa va más allá de ser kirchnerista, binnerista o macrista. Los palos son siempre para los mismos, como decía un viejo gingle de campaña de los años
'80 "para los de abajo". Los que no tienen otra posibilidad que salir a la calle, manifestarse en una plaza, cortar una calle, una avenida, o acampar cerca de donde están los que mandan. Basta ver
los datos de la Coordinadora Contra la Represión Policial y Estatal (CORREPI) para darse cuenta que la política de represión a la protesta social nunca se fue, como
Troilo, siempre está llegando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario