lunes, 11 de enero de 2016

Sigue el paro en Radio América y una trabajadora del G-23 le responde a Jorge Lanata

El nefasto dúo de testaferros Sergio Szposlki y Matías Garfunkel siguen gozando de la misma impunidad que tenían con el gobierno anterior. Así como hace más de ocho años que no hacen los aportes jubilatorios de sus empleados ahora directamente en medios de sistemático proceso de vaciamiento han decidido no pagar los salarios ni aguinaldos. La situación de los compañeros del Grupo 23 es desesperante, en medio de la devaluación, ajustes, aumentos indiscriminados y despidos muchos no pueden llevar el pan a la casa. Para colmo de males todavía en esta sociedad sigue enquistado el virus videlista del odio porque si. Ese que lleva a un trabajador a desearle lo peor a otro trabajador, algo inexplicable y que habla muy mal de todos nosotros. Parece que muchos burgueses urbanos cegados por su delirio antiK acusa a tipos que como ellos fueron y van a laburar todos los días, como cualquier hijo de vecino que tenga trabajo, de ser cómplices de las líneas editoriales de los comisarios políticos del kirchnerismo. Ya pusimos como ejemplo que esto sería lo mismo que nosotros acusáramos a un pobre cajero bancario de ser cómplice de la explotación del sistema económico y financiero internacional que se enriquece en base a la miseria, pobreza y muerte de millones de personas esclavizadas en el planeta. Lo increíble es que quienes deberían desarticular esa manipulación del esquema de dominación, los periodistas, escritores o intelectuales fomenten ese pensamiento lumpen que intenta justificar y legitimar represiones, agravios gratuitos, indignidades, guerras de pobres contra pobres. y otras miserias más. Lo que escribió el volátil Jorge Lanata, ex anticlarinista a muerte y hoy soldado de ese estado dentro del Estado no hace más que confundir al lector acrítico y repetidor de discursos ajenos, sean de un lado u otro, pretendiendo meterle en la cabeza que las "figuras" de los medios de comunicación, sean de quien sean, están en igualdad de condiciones que, por ejemplo, en el caso de la TV, un camarógrafo, un tira cables, un técnico, un cronista de calle, un productor, y de la radio y prensa escrita exactamente lo mismo. ¿Qué salame puede confundir a los operadores Van der Kooy, Morales Solá, o del otro lado, Roberto Navarro o Eduardo Anguita, que ganan sueldos que no bajan de las 40 lucas, con un pobre tipo que hace lo que puede para sobrevivir con salario de hambre. El ex Página/12 plantea una guerrita personal con Cynthia García, una de las personas a la que hemos cuestionado desde este blog por carnerear medidas de fuerza de los trabajadores de Radio Nacional, igual que Hernán Brienza, Roberto Caballero y otros, que ojo!, lamentablemente también tienen sus émulos en el supuesto otro lado del mostrador, el siniestro Grupo Clarín. Para colmo de males, Lanata, quien viene con el discurso burgués de la formación, la erudición y todas esas boludeces para "argumentar" sus tergiversciones y mentiras cuenta en su libelo al arrancar que fue siempre un pobre trabajador que las pasó todas, incluyendo, y aunque lo haya olvidado, el desastre que como patrón hizo en Crítica de la Argentina. En esa línea hace un guiño al semiprogre urbano, que asustado puede ser más facho que Mussolini, diciendo que lo afectó la represión en La Plata contra trabajadores municipales, que para él son todos ñoquis, no porque los hayan rajado sin piedad sino porque se pregunta cuando va a ver una policía que disuelva manifestaciones sin dispara balas de ningún tipo... ergo: a los palazos, gases y trompadas. Para rematar y defendiendo al CEO presidente que en poco tiempo más va a dejar a este país en el peor de los desastres, suscribe "no escuché  decir a nadie que tiene que contratar a alguien por ser del PRO"... ¿no Jorge?. Investigue bien desde Miami, todos hicieron lo mismo, hasta las dictaduras que hicieron el trabajo sucio para quien hoy ns desgobiernan. Así le contestó una compañera laburanta de Radio América donde la situación es dramática, aquí los invitamos a leerla y también lo que había publicado el hombre "del nuevo riñón clarinista":
   
Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación de la UBA. Me dedico al periodismo desde octubre de 1997, año en el que conseguí mi primer trabajo. Soy productora de radio y trabajé como tal desde el día uno, en distintas emisoras, además escribí en diversas publicaciones y diarios como Clarín, Infobae, revistas, blogs, webs, programas de cable. Actualmente soy productora en Radio América, emisora perteneciente al Grupo 23. Los trabajadores del grupo estamos atravesando un serio problema, no cobramos el aguinaldo como corresponde ni el sueldo del mes de diciembre, estamos a la espera de respuestas, pero los empresarios dueños del grupo no se hacen cargo de la situación. Mientras tanto personas como usted nos tildan de militantes y prácticamente dicen que nos merecemos no cobrar por haber sido funcionales al sistema. Cuando empecé a estudiar quería ser como Rodolfo Walsh… Ni una pestaña como él tengo. Las vueltas de la vida son así… También lo admiré mucho a usted, Lanata, pensaba que era lo más parecido a mi ideal de periodista en su época de Día D, cuando denunciaba todo lo que ocurría en el menemismo…. Incluso lo admiré cuando criticaba al grupo Clarín, hasta que un día no pude creer lo que sucedía y me di cuenta que ese dicho que plantea que todos tienen un precio es verdad… No soy ni k, ni macrista, ni me gusta el grupo Clarín. Estoy, como muchos, en un limbo innombrable. No quería un cambio drástico ni quería que ganara Macri, no me gustaban los modismos de Cristina ni las propuestas de Mauricio. Quiero que mi país crezca, que sea un buen lugar para vivir porque tengo hijos y no quiero que sufran. Mientras tanto me dedico a hacer bien mi trabajo y ser una ciudadana correcta. Cumplo con todas mis obligaciones y pago mis impuestos. Trabajo en el grupo 23 hace cuatro años por las vueltas de la vida. Sin embargo ya había trabajado en radio América en la época que pertenecía al Grupo Cie y bien al comienzo de que Szpolski la comprara. Luego me fui a radio El Mundo, emisora que abiertamente era anti K. En ese trabajo me tenían con un contrato precario que, de un día para el otro, decidieron finalizar y me quedé sin empleo. En ese mismo momento me enteré que necesitaban gente en Radio América y me presente y quedé, por mi curriculum, por mis antecedentes laborales y académicos y porque muchos de quienes trabajaban ahí ya me conocían a nivel profesional y humano. Mi trabajo me lo gané, tengo un título universitario y mi tutor de tesis, por ejemplo, fue el Dr. Carlos Campolongo, hice muchos cursos de mi especialidad, hablo inglés, francés y portugués, me formé y viaje para conseguir una formación más completa y global, todo eso me lo pude permitir gracias a mis padres que eran profesionales y me inculcaron el valor de la formación. No soy militante, y aunque lo fuera no merecería quedar en la calle porque tengo muchísimos valores profesionales. Como usted escribió en su nota, Sr. Lanata, muchas veces se quedó sin trabajo, por eso, por las dudas, eligió dejar de lado sus convicciones y venderse al mejor postor para criticar todo aquello que no es lo que usted ahora representa. Es muy fea esta situación, pero lo más feo es que ignorantes como usted planteen situaciones tales como que los trabajadores de Grupo 23 merecen quedar en la calle. En la emisora hay muchos profesionales que trascendieron gobiernos y tintes políticos, que son empleados de la radio que ejercen sus funciones con el mayor profesionalismo sin importar los radicales, los peronistas, los socialistas o los k, que en la emisora trabajaron con Neustadt, Hadad, Laje, Biasatti, Maidana, Aliverti, Carlos Varela, Longobardi. La verdad por el momento lo lamento por nosotros porque es muy feo vivir con la incertidumbre de qué es lo que va a suceder con el trabajo de uno, pero más lo lamento por usted. Yo tengo mis convicciones y mi alma intacta, no creo que usted pueda decir lo mismo…

Por Cecilia Gabay


Acá las sandeses de Jorge Lanada justificando despidos por doquier y metiendo a todos en la misma bolsa de gatos:

El Estado no debe bancar la militancia

Es horrible quedarse sin trabajo. En mas de cincuenta años, me he quedado sin trabajo muchas veces. Hace tiempo lo había tomado como costumbre:preguntarle a todos los políticos que entrevistaba si alguna vez habían estado desocupados. Todos, sin excepción, me decían que no. O sea: no conocían las colas, el que alguien te diga "estas demasiado calificado", el "no nos llame lo llamaremos". No nací en un huevo debajo del escritorio de director de nada: fui acomodador de cine, mozo, chocolatinero, administrativo, preceptor, colaborador precario. He trabajado en negro y en blanco y también he sido despedido. Vida real. Escribo estas líneas luego de ver la fotografía de la espalda de Ana María, empleada del municipio de La Plata, y sus nueve heridas de balas de goma. Escribo, también, después de leer algunos tweets de Cynthia Garcia: "No se sumen a la estigmatización de la militancia. No se sumen a la estigmatización del trabajo. Repudiemos la intención de despolitizarnos". Y, en medio de una polémica con Pablo Sirven, otro: "En Nacional cobro 42.000 como conductora de la primera mañana. Muy por debajo del mercado". Realmente no tengo intención alguna en polemizar con la señora García porque no la conozco personalmente ni me inspira tampoco ningún respeto profesional; solo comentar que su programa –según las mediciones conocidas el viernes– registra el 5,8% de audiencia. Respecto de Ana María, sus heridas son condenables y tendremos que tener alguna vez fuerzas de seguridad capaces de disolver una manifestación sin disparar balas de ningún tipo. Los "señores Garcia" –por abreviar y para hablar de un genérico– debieran entender que llegaron a esos puestos por lo que piensan y no por lo que saben; los partidos deben fomentar la militancia pero nada obliga al Estado a mantenerla. ¿Por qué mantener un pensamiento y no el contrario? No he escuchado a nadie decir que tienen que contratarlo por ser del PRO. Dentro de las alteraciones producidas por el kirchnerismo en estos doce años está la de la idea de trabajo: comenzó con los planes sin contraprestación alguna (que prostituyeron al que los entregaba y al que los recibió) y eliminó la idea de mérito y de capacidad, en el empleo público. Conozco un poco el caso del periodismo: ninguno de los señores y señoras García hubiera llegado, en otro contexto, a conducir en televisión o radio. Su formación es deficiente, su carrera inexistente y su pensamiento crítico suena a chiste. Llegaron a ese sitio porque aprendieron a repetir un libreto ajeno. Ahora muchos de ellos enarbolan pancartas contra el "vaciamiento" del grupo 23, hecho que hace dos meses nadie había notado. El propio sindicato de prensa acaba de llegar al país. Nadie supo nunca de los cheques voladores de Sergio Spolsky, la falta de aportes, etc. Argentina tuvo en estos doce años el aparato de propaganda mas grande desde la década del cincuenta: alguien podría haber pensando que eso iba a caerse cuando la pauta estatal abandonara su rol disciplinador de opositores. Entiendo la reacción: es mejor sentirse despedido por censura que por inútil. Podríamos discutir durante días la importancia del rating en los medios, pero creo que es indiscutible que el rating representa al público y los medios se deben al público. El propio kirchnerismo lanzo una medidora paralela y los resultados no fueron tan distintos. Puede decirse que, claro, no todo lo bueno es popular y el Estado debe resguardar a las minorías: Canal 7 es un buen sitio para convertirse en eso de una buena vez, y tendría los recursos para hacerlo con una programación diversa y tanda publicitaria privada, que llegaría si la gente ve los programas. Mas allá de los medios, un asunto menor, Argentina debe reconstruir la idea de trabajo. No es lo mismo desempeñarse bien que mal, cumplir que faltar, mejorar que permanecer indolente. Aunque suene ridículo, los funcionarios de agricultura deben saber de agricultura; los de atención al público deben tener empatía, los de cultura deben haber leído algunos libros. La falta de capacitación en un empleo estatal es una estafa al público que lo sostiene. La militancia tiene poco que ver con eso. Entre la catarata de tweets leí "mi trabajo es un derecho!".Es cierto, pero a todo derecho corresponde también a una obligación, y se cumplen en simultáneo. 

Para el diario Clarín

1 comentario:

juan carlos villanueva dijo...

Entiendo a la productora de america a ella y sus compañeros creo en sus meritos profesionales pero ud trabaja en la comunicación y debe saber que son formadores de opinión por lo tanto sí la gente elije escuchar a Lanata será. Porque la propuesta de uds no les gusta dejenos el derecho a elegir a quién queremos escuchar por otra parte lo que son sus empresarios uds que periodistas deberían saber que son mercenarios mientras hubo plata del estado todo bien se termino el gobierno que los bancaban con tandas publicitarias lo más fino es el trabajador como consuelo le digo tambien soy trabajador y en un oficio bastante peligroso no me caso con la politica ni con los kircnheristas ni con el PRO pero era necesario un cambio de me cansé que usen mi plata para subsidiar a millones de argentinos que deben trabajar y ganarse la vida dignamente por otro lado ud puede tener la ideologia que quiera pero no transmitir una ideologia perfecta que no existe ojalá ud. Y sus compañeros puedan solucionar sus problemas laborales como trabajador se los deseo